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Primera Sangre: Una mirada a las organizaciones de la última CLS

A tan sólo dos semanas para el inicio de una nueva (y última) versión de la CLS, los equipos participantes ya movieron sus piezas y conformaron sus escuadras para terminar como el último campeón de Latinoamérica Sur. ¿Qué tan positivo es el balance de las organizaciones al término de éste mercado de fichajes?

Por Ragu593b3ca4-a757-44bb-9b51-8529597ba5e3
Twitter: @lolragu

¿Tenemos realmente organizaciones capacitadas en Latinoamérica Sur? Es una pregunta que es mucho más fácil de responder para la mayoría de la gente una vez terminados los splits, cuando las cartas ya están echadas y los resultados a la vista de todos. Casos como el de la Universidad Católica, que entró con bombos y platillos (y el apoyo de toda una institución deportiva de la talla de los cruzados) a la CLS, pero con poca idea de armar un equipo competitivo son el claro ejemplo de que seguimos siendo una región verde en el ámbito de los esports.

Pareciera que las escuadras de CLS prefieren jugar al ensayo y error en vez de golpear la mesa y sorprender a medio mundo con una propuesta interesante, con bases fuertes y entendimiento de fondo. “Es que somos nuevos, nuestro primer split es de adaptación” o “no estuvimos a la altura, disculpas a nuestros fanáticos”, son muchas de las excusas que hemos escuchado una y otra vez desde los inicios de la CLS. Ahora, el campeonato cumplirá su vida útil y probablemente aún quede pendiente ver esa madurez en más de la mitad de las organizaciones (si es que Riot Games no se cansó de esperarlas y les cierra las puertas para el 2019).

Lo bueno del mercado de fichajes.

Si hay algo que se agradece en nuestra pequeña región es la continuidad de trabajo y respetar los procesos. Por primera vez en su historia, KLG retuvo a los 5 jugadores, entrenador y analista dos split seguidos. Ni siquiera dominar todo el año 2015 o llegar por primera vez a Worlds fueron razones para sacrificarse y mantener el equipo de trabajo. La misma senda recorre Rebirth eSports: El fénix abrió las alas y de verdad parece que ya no quiere volver a los últimos lugares que fueron constancias en años anteriores. Si bien dejó partir a Fitz (para mí, una de las mayores pérdidas de nuestra región), logró retener a sus demás jugadores, cosa que en el pasado no había conseguido, por lo que espero continúe su sed de triunfos y mecánica de trabajo.

Al otro lado de la cordillera, Isurus Gaming viene con una gran reestructuración, dando por término a la “era Ukkyr” en el momento propicio, cuando el chicle ya no estiraba más. ¿Era Onur el indicado para tomar dicho fierro caliente? Su liderazgo podría ser la clave para devolver la gloria a los sharks, combinando su ideología de trabajo con el roster que viene jugando prácticamente hace 2 años, pero una organización del tamaño de ISG necesita resultados y no promesas, por lo que sólo el final del split dará la respuesta.

Por su lado, las ganas de Furious Gaming por mostrar caras nuevas, con Shmebulock y Aloned (ayer lo fueron Josedeodo o Tulz) son un gran plus para la región, que comienza a darle rodaje a su proyecto combinando experiencia con sangre nueva. La calavera sabe a quiénes mantener y dónde buscar el recambio, lo que los ha mantenido como una organización que siempre está peleando “en la cima”.

¿Otra vez lo mismo?

Cuando me inicié viendo el competitivo latinoamericano, por allá en 2013, algunas de las estrellas del momento eran unos jóvenes Uri, Lesmart, Nikez y Mithos Sky, donde también se podían ver muchos de los jugadores actuales. En ese sentido, las organizaciones de LAS tienen una gran deuda con su público y con ellas mismas: necesitan mayor poderío y atrevimiento a la hora de scoutear, tanto jugadores como coaching staff.

Si bien me parece respetable y hasta correcto, que mantengan jugadores veteranos dentro de la escena, es gravísimo que el rubro se convierta en un círculo de amigos los cuales desfilan por un equipo y otro jugando y mostrando split tras split lo mismo. Todos tenemos claro quiénes son los veteranos (y digo veteranos cuando ya tienen 2 o 3 splits en su mochila) que semana a semana muestran una curva ascendente en su rendimiento y quiénes son aquellas “vacas sagradas”, que hace años nos preguntamos cómo continúan en la CLS jugando a lo mismo, manteniendo el discurso, con idéntico conformismo.

El principal culpable son las organizaciones, ellas ofrecen y contratan, los jugadores simplemente continúan haciendo lo que les gusta y como les gusta; las organizaciones conocen las características buenas y malas del jugador al momento de contratarlo. Mismo asunto para aquellos entrenadores que poco y nada han logrado y que inclusive a algunos me cuesta recordarles un triunfo en la copa. ¿Acaso no tenemos equipos técnicos emergentes? Semana tras semana veo interesantes y perseverantes proyectos en Tier 2 y 3, logrando hacer jugar a equipos que ya quisieran tener la ayudita que tienen los equipos de CLS y nunca tuvieron la oportunidad. ¡Gracias Evilvice por ascender y mostrarnos un coach nuevo!

Siguiendo la idea anterior, ¿por qué estamos dejando ir a los buenos jugadores o no dándole la oportunidad a los nuevos rostros? Se nos fue Whitelotus a LAN y se transformó en nuestro mayor némesis y también importantes valores, como MANTARRAYA. Ahora no contaremos con Froststrike, Nipphu, Kz e inclusive staff técnico capacitado, que no encontraron cabida el siguiente split y otros, como Fitz o Nobody emigraron a otras regiones. ¿Y qué nos ofrecen? más de lo mismo. Así como las organizaciones deben preocuparse por encontrar nuevos talentos, también tienen la misión de retener y ofrecer mejor trato a sus pilares: reinvertir en su proyecto, en su propia organización.

Al día de hoy, solamente un par de organizaciones podrían hacerse llamar como tal, cumpliendo los estándares de calidad y trabajo requeridas para un deporte que quiere ser tratado con el mismo respeto que cualquier otro oficio o disciplina convencional. Otras pocas escuadras aún les falta “el centavo para el peso” y así poder consolidarse, pero preocupante es la mayoría de equipos que terminarán siendo más bien un recuerdo vergonzoso de nuestro intento por ser grandes e independientes, al que llamamos Copa Latinoamérica Sur.

Todo lo anterior me hace ver con muy buenos ojos la futura unión de CLS y LLN. Nuestros vecinos del norte tienen problemas similares ¿y qué mejor que juntar las mejores organizaciones, aquellas que obtienen resultados o aquellas que se atreven a descubrir y proponer, y dejar fuera a aquellas que juegan por no descender y contratar “lo que dejó la ola”? Como se dijo en Twitterland “Bienvenidos a los juegos del hambre”, donde los más capacitados y adecuados sobrevivirán y los que juegan “de a gratis” dirán adiós.

¡A disfrutar de nuestra última CLS!

Foto: Riot Games

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