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Opinión – Carril Central: Lo que nos dejó el mundial

Terminó el mundial y entramos todos en ese pozo depresivo post-evento importante. Aunque, por lo menos, podemos recuperar esas horas de sueño que perdimos. En general, el mundial nos dejó cosas muy interesantes: la remontada histórica de Fnatic que le garantizó el pase a los cuartos de final donde terminaría cayendo contra RNG, la eterna segunda semana de Norteamérica que ya parece una especie de maldición, la caída de Longzhu o el dragón sobrevolando el estadio, entre otras cosas.

Por Calihea
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Pero en esta ocasión, me gustaría puntualizar sobre algunas cosas que no se mencionaron tanto y que me parecen importantes. De las cosas puntuales del juego ya se encargan otros, y bastante bien lo hacen.

1) Los peaks de audiencia

La cantidad de gente mirando el Mundial de manera simultánea superó por amplia diferencia a la cantidad de la edición del año pasado. Este año, en Twitch se sobrepasó el millón cien mil personas. Una locura, francamente. Solo en Vietnam, por ejemplo, alcanzó 500.000 personas. A raíz de esto, podemos sacar algunas conclusiones: La primera, y más importante, es la falsa creencia de que el LoL se muere. Normalmente tiene más efecto un golpe que una caricia, y es por este motivo que el que protesta y se queja de que el juego “se va a la B”, suele tener más relevancia en las redes que un millón de personas.

Otra conclusión a la que llego es que el hecho de que SKT ganara todo sí tenía un impacto directo en la audiencia. Está claro que si un equipo gana con la consistencia de SKT, es por haber sido -o ser- el mejor, pero el factor sorpresa e incertidumbre hizo que la audiencia de este año estuviera por encima de otros.

Y aunque el ganador haya sido otro equipo coreano, no es lo mismo decir que Corea gana siempre, a decir que los mismos 6 jugadores ganan siempre. No es lo mismo ver al mejor jugador de la historia levantando la copa por cuarta vez, que verlo absolutamente devastado por haber perdido. En lo personal, ni me pone contento ni me entristece que haya perdido SKT. La intención de esta columna es charlar un rato sobre esos temas que no se tocaron tanto. Como sea, la audiencia apareció y los esports demostraron que están más vivos que nunca. Aplausos.

2) El efecto Gigabyte Marines

El MSI de este año vio el nacimiento de un equipo que rompió absolutamente todos los esquemas. Los marines agarraron todos los libros escritos del LoL y les prendieron fuego, casi de manera literal. Campeones sin flash, jugadores fuera de sus roles, Nocturne nivel 6 al minuto 5, etcétera.

Gigabyte Marines entiende perfectamente que nunca va a ganarle a un gigante coreano en su propio juego y que la única manera de vencerlos es jugando de local. Con una estrategia que parece improvisada, pero que tiene una intención y un riesgo altísimo de que salga mal. Pero con un objetivo, dentro de todo, realista.

Y más allá de que no haya conseguido los resultados que seguro esperaban, los Marines pusieron a girar un engranaje super imporante. Un engranaje que demuestra que no hay mejor alternativa que buscar jugar una estrategia hecha por ti y para ti. Ojalá esta haya sido la primera pieza del dominó y, que en el futuro, podamos ver muchas más, como las que les dio a Misfits, por ejemplo, la capacidad de poner a SKT contra las cuerdas.

3) La veteranía y el “efecto Samsung”.

Por veteranía me refiero, en particular, a Ambition. El jungla de Samsung con sus 25 años es un “veterano” de la escena, pero le “pintó la cara” a algunos de los mejores junglas del mundo y se convirtió en pieza fundamental del éxito de Samsung. En cuanto al efecto Samsung, me gustaría que no quede todo en algo tan simple como que Samsung ganó porque SKT jugó mal.

Desde el vamos, el planteo de la serie de Samsung fue excelente. Apuntando los focos a los puntos débiles de SKT y ganándoles de a poquito. Ojalá que el resto de los equipos de Corea y de todas las regiones competitivas entiendan que se puede. Se puede ganar a SKT y se puede ganar a Corea.

Me da la sensación de que este mundial nos demostró que la famosa brecha entre Corea y el resto del mundo no pasa TANTO por una cuestión de habilidad individual. Pareciera que es más una cuestión de compromiso con las jugadas y disciplina a la hora de apegarse a una estrategia de juego, que puede estar bien o mal armada.

El final de la dinastía de SKT, al menos de manera consecutiva (porque creo que es un error darlos por muertos), es el primer paso de algo muy importante, cuyos efectos posiblemente veamos en los próximos años. Pero este fin de semana todos fuimos testigos de cosas muy importantes.

El tiempo nos demostrará si las lágrimas de Faker serán el comienzo de una reestructuración que SKT pidió a gritos todo el año. Empezando por la identidad del equipo y terminando en el hambre de gloria y la ambición de los jugadores, que parecen querer cosas distintas.

Fotos: Riot Games

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